Fundació Privada Sant Antoni Abat | La Fundació, reconocida por la Generalitat como entidad colaboradora en centros penitenciarios
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La Fundació, reconocida por la Generalitat como entidad colaboradora en centros penitenciarios

La Fundació Privada Sant Antoni Aba, de Vilanova y la Geltrú, ha sido reconocida por el Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya como entidad colaboradora, concretamente en el ámbito del voluntariado de centros penitenciarios. La Fundación impulsa un proyecto, ya en funcionamiento, para capacitar, seleccionar y formar personas voluntarias que trabajarán en varios programas, tanto en el interior de los centros penitenciarios como en los recursos externos que la entidad tiene para la reinserción de las personas liberadas a la sociedad.

El programa, llamado VIA (Voluntariado de Internos y Liberados) dispone de 22 voluntarios, de los cuales 8 ya cuentan con formación específica de voluntariado penitenciario y realizan tareas internas en los centros Brians 1 y Brians 2 y también tareas externas vinculadas al mundo penitenciario. Los otros 14 voluntarios están realizando en la actualidad tareas de voluntariado social, pero quieren incorporarse al voluntariado penitenciario. El objetivo es disponer de un equipo de voluntarios para realizar diferentes programas de actuación en los centros mencionados y también en el de Mas d’Enric. A finales de 2019, todos ellos habrán realizado un curso de voluntariado especializado en centros penitenciarios y podrán acceder a los diferentes centros. Para la configuración de este equipo se ha contado con el apoyo de Mossèn Josep Maria Fabró, referente en Cataluña en el ámbito del voluntariado penitenciario.

En el interior de las cárceles, y siempre bajo las directrices de los equipos de tratamiento, el voluntariado acompaña los internos en su proceso de reinserción y utiliza la escucha activa para ayudar a la reflexión y la motivación del cambio. Complementa el apoyo al entorno familiar y personal, y canaliza la ansiedad del interno y lo dota de herramientas que les permitan hacer frente a entornos hostiles. Igualmente, les ayuda en la manifestación de sus sentimientos y emociones y, a través de la reflexión conjunta, intenta analizar el origen y las causas que los han llevado a estar privados de libertad. El objetivo final es que sean capaces de diseñar modelos alternativos para el futuro.

El trabajo tiene características diferentes de acuerdo con la situación del interno. En el caso de los preventivos (aun no condenados), se trabaja para acompañarlos en la incertidumbre de una situación que no tiene unos plazos temporales definidos, y se intenta mantener el nexo con el entorno familiar, si lo hay y, en caso contrario, sustituirlo. También se les orienta, en algunos casos, con herramientas para hacer frente a la inexperiencia en un entorno penitenciario. En el caso de que los internos estén cumpliendo condena, la actuación del voluntariado se centra en diseñar una utilización racional del tiempo, por lo que el período que pasen privados de libertad pueda ser calificado de «útil». Igualmente, se intenta fomentar la aceptación de la sanción como un acto reparador y mantener la autoestima en un grado razonable, para evitar desánimos y sus posibles consecuencias. También se trabaja en el acompañamiento a los desplazamientos de los internos con problemas de movilidad o dificultades para encontrar medios de transporte, en gestiones administrativas, médicas y otros. Para este servicio, la Fundació dispone de un vehículo adaptado y un conductor, financiados gracias a la donación privada.

En el exterior, los voluntarios de la Fundació participan en dos proyectos propios de la entidad. El APRES (Ayuda a Personas en Riesgo de Exclusión Social) ofrece plazas en una vivienda de uso temporal a ex internos que han obtenido la libertad y no disponen de red social o familiar que les pueda ayudar en la fase inicial de incorporación a la sociedad. Se trata de un entorno de comodidad y de seguridad para las primeras jornadas de libertad, las más críticas. Esto permite al usuario empezar a valerse por sí mismo para cubrir sus necesidades, de acuerdo con un programa personalizado que elaboran los profesionales de la Fundació. Tanto los profesionales como el voluntariado están en contacto permanente con los usuarios de los pisos, para proporcionar apoyo, guía y acompañamiento en el proceso de reinserción. La misma naturaleza del piso, visitado diariamente por el equipo de profesionales de la Fundació, promueve la creación o recuperación de hábitos aceptables en el seno del nuevo régimen de libertad. Igualmente, se evalúa y se lleva a cabo un apoyo psicológico. El objetivo final: promover la reinserción y evitar la reincidencia. La vivienda tiene un alto grado de rotación, con una estancia máxima de tres meses.

El otro servicio que ofrece la Fundació es el de Información y Apoyo Penitenciario. Está dirigido tanto a personas que deben ingresar en un centro penitenciario como a sus familias. Se ofrece atención e información a través del teléfono o presencialmente para intentar paliar la desazón que supone el ingreso en prisión, agravado a menudo por el desconocimiento o la falta de información.

UN PROYECTO ABIERTO A TODOS

El proyecto VIA está abierto a cualquier persona que quiera hacer una labor de voluntariado en el entorno penitenciario. Para participar, hay que concertar una entrevista personal con los responsables de voluntariado de la Fundació, que evalúan las solicitudes recibidas. El nuevo voluntario trabaja durante los primeros meses con un voluntario experimentado y debe realizar, durante el primer año, el curso especial para este tipo de voluntariado. Este año, uno de los cursos programados se llevará a cabo en el interior de un centro penitenciario y es organizado por el Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya.

El perfil del voluntariado de centros penitenciarios es bastante heterogéneo. Hay desde jubilados hasta personas asalariadas en activo, desde profesionales con despachos propios hasta amas de casa, desde personas de 25 años hasta mayores de 70. Lo único que se pide es una actitud empática ante usuario. Raimon Serret, referente de Voluntariado Penitenciario de la Fundación, explica que «hay que entender que la persona que tenemos delante ha cometido un delito, es decir, un error, pero no ha nacido delincuente. Para trabajar en este tipo de voluntariado es importante tener una gran capacidad para la escucha activa y tener claro que el voluntariado no es una cuestión residual, sino una tarea a la que dedicamos el tiempo que tenemos. En definitiva, tener un compromiso social y un período mínimo de dedicación. Y también es importante «, señala,» la discreción. Cada voluntario/a firma un documento de confidencialidad. Esto se debe cumplir tanto por respeto al interno como por nuestra seguridad «.

Las personas interesadas pueden solicitar más información en: abat@fundacioabat.cat, o bien en la sede de la Fundación (calle Sant Josep, 24, de Vilanova i la Geltrú, tel. 610 196 182).