Fundació Privada Sant Antoni Abat | Quince personas en riesgo de exclusión social se alojan en la vivienda del proyecto APRES de la Fundació en su primer año de funcionamiento
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Quince personas en riesgo de exclusión social se alojan en la vivienda del proyecto APRES de la Fundació en su primer año de funcionamiento

El programa APRES (Ayuda a Personas en Riesgo de Exclusión Social) de la Fundació Sant Antoni Abat, ha acogido una quincena de personas en poco más de un año de funcionamiento. El programa se puso en marcha en diciembre de 2017. En colaboración con el Departament de Justícia de la Generalitat y el voluntariado de prisiones, el recurso consiste en una vivienda de uso temporal para personas en proceso de cambio de libertad y también personas que acaban de alcanzarla y que, debido a la falta de arraigo social, requieren apoyo profesional y emocional. La estancia en este piso es temporal, de entre uno y tres meses. También se ofrece a personas provenientes de la emergencia social, aunque no hayan pasado por ningún centro penitenciario. La vivienda tiene capacidad para seis usuarios de manera simultánea (cuatro ex internos liberados y dos personas en riesgo de exclusión provenientes de Servicios Sociales u otros recursos). El programa cuenta con el apoyo de la Obra Social de la Fundación Bancaria «la Caixa».

Durante su estancia, las personas liberadas disponen de un voluntario referente personal, y también del acompañamiento y el apoyo del cuerpo de voluntariado de centros penitenciarios y de los profesionales de la Fundación, que elaboran un programa individualizado para cada usuario, de acuerdo con sus necesidades. Reciben asesoramiento y acompañamiento para realizar gestiones administrativas, acceder a planes de formación, etc. También se fomenta su autonomía y los hábitos saludables para la mejora de la calidad de vida. El objetivo final es que el usuario supere el primer impacto de libertad y cree nuevas herramientas y recursos sociales para fomentar su inserción.

En cuanto a las personas en situación de emergencia social, se lleva a cabo un trabajo conjunto con los diferentes agentes sociales de Vilanova i la Geltrú, especialmente con el Ayuntamiento de la ciudad. La vivienda, también de carácter temporal, ofrece dos plazas dirigidas tanto a personas con en situación de vulnerabilidad en el ámbito habitacional como personas con sospecha de maltrato. El trabajo en este servicio incluye apoyo profesional para conseguir tanto la mejora del estado general del usuario como la resolución de su problemática.

Por otra parte, la Fundació Sant Antoni Abat pone a disposición de la ciudadanía un teléfono de información y apoyo para familiares e internos de centros penitenciarios, gestionado por el equipo de voluntariado de prisiones. El objetivo es dar asistencia y apoyo telefónico a personas en proceso de ingresar a centros penitenciarios o reclusos de primer ingreso, y también a sus familiares. Esta línea también ofrece información a cualquier ciudadano interesado. (Teléfono: 678 515 406; mail: pasei@fundacioabat.cat, y fax: 938 531 519).

LOS USUARIOS

Juan, que este mes de marzo ha cumplido tres meses en la vivienda del proyecto APRES, explica que durante su estancia ha podido arreglar sus papeles, empadronarse en el municipio, comenzar a formarse y a buscar empleo. «Llegar aquí ha sido muy importante», explica, «lo considero como un campamento base. Por ejemplo, he empezado a cobrar una paga recientemente (subsidio de liberados de prisión). Me siento como si ahora tuviera que pasar a otra pantalla, después de mi estancia aquí. He empezado a buscar una habitación o un piso pequeñito, para poder seguir adaptándome a la vida social «. Actualmente está asistiendo a un curso de electricista en el IMET (Instituto Municipal d’Educació i Teball) y también ha entrado en el programa Ubica’t, donde los usuarios aprenden a hacer un currículum, ir a una entrevista de trabajo, o utilizar Internet, todas ellas habilidades necesarias para conseguir un puesto de trabajo.

«El piso ha sido muy importante y estoy muy agradecido de poder estar aquí, pero todavía hay una vinculación con el centro penitenciario, porque muchas de las personas que estamos aquí venimos de allí», asegura. «El piso nos ayuda a establecernos, a adaptarnos a la sociedad, a adquirir los hábitos sociales, y a arreglar todos los papeles para empezar a hacer esta segunda pantalla. Tienes que buscar tus intereses y tener bien claro lo que quieres conseguir «. Dice que» lo primero que notas es que fuera hay mucha prisa, lo que yo llamo «velociudad». Por eso agradece poder hacer cosas tan sencillas como cocinar, poner la lavadora u otras tareas domésticas. «Te ayudan a recuperar unos hábitos y un control de tu tiempo».

José Miguel, de 51 años, dice que «tuve problemas con las personas con las que conviví. Los Servicios Sociales se pusieron en contacto con la Fundación, y la Fundación me acogió francamente bien. Aquí me preocupo de la casa, que haya buenas relaciones, que sea algo humana. Hago una vida muy hogareña. Practico mis terapias de salud y mis estudios (Filosofía), estoy terminando la carrera «. Explica que «cuando vienes de un entorno desestructurado, donde recibes un golpe tras otro, ves que no puedes hacer nada porque tu economía no te permite tampoco hacer absolutamente nada. Esta vivienda es una puerta de entrada milagrosa hasta que se vayan resolviendo las cosas, siempre que tú pongas de tu parte. Creo que es una gran iniciativa, una gran idea».

A Josep Miquel, la estancia en la vivienda del proyecto Apres le ha servido, dice, para «recuperar la autoestima, la tenía por los suelos. También tenía graves problemas para relacionarme. Todo este trabajo psicológico me lo he tomado muy en serio, para mí era muy importante poner unas bases sólidas en mi vida. El futuro se va construyendo día a día, según vas evolucionando y te vas encontrando determinadas situaciones. Todo este trabajo para mí ha sido un crecimiento y un estímulo muy grandes. Lo importante es saber quién eres, dónde estás, qué puedes hacer y qué no puedes hacer. Ponerte horizontes y límites «. Y dice que «la acogida de la Fundació es buenísima. Pero debe plantearse como un trampolín para una opción que pueda considerarse ya  definitiva. Y en eso estamos».

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